Yo que de ti conozco
los bordes absolutos
de tu sombra
y me he clavado
a tu nostalgia
como si supiera
trascenderte en la
memoria.
Tú que has hecho
de mi cuerpo
numerosas flores
subterráneas
y has molido soles
en mi boca
para mejor alumbrarte
en mi silencio.
Yo que aún te nombro
y te desgrano
como si hubiera
un milagro de pan
entre tu nombre,
no hago más que lloverte
y navegarte
los canales siderales
de tu sangre.






















